Breaking Frontiers

 Photographed by Mono del Espacio

Models: Anna Siekavizza & Augusto Castillo

Location: Casa Blanca Glamping

Guatemala City

BREAKING FRONTIERS

En el mercado actual, ser un trendsetter es una tarea complicada, especialmente cuando el arte de copiar es el que prima. Frases como “no hay que inventar el agua azucarada” son el motto de muchos que justifican su falta de creatividad y peor aun, justifican su plagio a proyectos ya existentes. Augusto Castillo es la prueba inequívoca de como la verdadera creatividad es un pase al éxito profesional y día con día esta empresa revoluciona el mercado e impone tendencias con su vanguardismo y diseños únicos.

 

Originalmente fundada por Augusto Castillo quien, con el propósito de exaltar el intricado trabajo de las artesanas guatemaltecas y la belleza textil que caracteriza a Guatemala, crea un proyecto con potencial de convertirse en un motor para ayudar a Guatemala en muchas formas, no solo exportando su nombre también siendo una fuente de empleo para las familias guatemaltecas. Una idea que vale oro por su trascendencia en la economía nacional y aún más importante por la belleza del proyecto, son pocos los proyectos que se enfocan en el arte.

 

Una cartera pobremente elaborada fue el detonante para que Augusto decidiera embarcarse en el diseño, de accesorios a pesar de no tener estudios o experiencia en el mercado. El ver algo con tanto potencial perdido por la baja calidad, lo inspiró a realizar sus primeros prototipos, carteras para sus amigos y familiares mas cercanos. El la forma en la que fueron recibidos sus diseños fue tan favorable que lo empujó a emprender formalmente y establecer su marca. Decidir el nombre no fue lo más sencillo, y fue Isabel Arzú quien sugirió que la marca llevara su nombre, un nombre que ahora es asociado a al glamour la elegancia y al diseño 100% guatemalteco.

 

Años después su partner in crime, como él le llama, Anna Siekavizza quien siempre tuvo el deseo de trabajar algo que tuviese que ver con Guatemala y poderlo exportar, le propone a Augusto comprar la mitad de la marca y asociarse con él, con la idea de unir su visión empresarial con la visión artística de él. Fusión que llevaría a la marca al siguiente nivel. Como todo proceso empresarial, tomó un tiempo para que las cosas se formalizaran, tiempo que los jóvenes empresarios aprovecharían para iniciar un nuevo proyecto, una empresa hermana de Augusto Castillo: Casa Sagrada.

 

El talento de estos dos visionarios es la clave de su éxito. Cada uno tiene muy claro sus labores dentro de la empresa, funciones que se complementan y hacen a perfect match. A la fecha emplean a 57 mujeres artesanas, lo cual es una muestra inequívoca de la marca que están dejando en el país. Aunado a esto, Augusto Castillo solo trabaja con materiales 100% guatemaltecos, lo que aporta grandemente a la economía nacional puesto que cada uno de los elementos que lleva una pieza, es adquirido de empresas locales.

 

Anna nos dice una frase muy linda “No es necesario estar en el gobierno para ayudar a tu país”, una frase que ha sido su inspiración y el motor que los impulsa a crecer más y a trabajar en un sueño que supera los límites del egoísmo. Es un sueño que busca la superación personal de todas las mujeres artesanas que históricamente han sido puestas a un lado y empresas como ésta las impulsan y les dan una plataforma para mostrar su gran talento y más importante aún, las hace sentir valoradas por su país.

 

Otro gran logro de Augusto y de Anna ha sido la exaltación del patriotismo en el mercado local, puesto que ambas empresas tenían un grupo objetivo claro: el mercado extranjero. Y para su sorpresa, no solo el mercado extranjero está interesado en sus diseños, también el mercado local, lo cual es digno de celebración porque están poniendo un granito de arena para que los guatemaltecos se sientan identificados y orgullosos de sus raíces y están logrando lo que muy pocos: que los guatemaltecos consuman diseño 100% guatemalteco.

 

Por supuesto, este ha sido un trabajo de equipo y ambos se han encargado de enaltecer este trabajo de darles a las artesanas que colaboran con ellos ese protagonismo, uno de los detalles más especiales de la marca son los nombres de todas sus piezas, las cuales llevan los nombres de los trabajadores que día a día luchan junto a ellos por alcanzar la misma meta.

 

Conquistar el mercado local es solo una de sus tantas metas, actualmente han llegado al mercado estadounidense y mexicano y próximamente el mercado japonés. Se dice fácil, pero cruzar las fronteras es un trabajo arduo que no conoce de horarios laborales. Hay que dejarse el alma en el proyecto y tanto Anna como Augusto lo dejan todo en el plato para llevar a sus empresas al lugar en el que están y junto a ellas poner en alto el nombre de Guatemala.