May  29, 2017

CASA SAGRADA

 Photographed by Joshua Díaz

Models Augusto Castillo & Anna Siekavizza

Style  by Daniel Beltran

 

Po´t

 

En algunos pueblos mayas todavía se le conoce de esta manera a lo que nosotros conocemos como “Huipil” o “Güipil”; proviene del vocablo náhuatl “Huipilli” y significa “mi tapado”. En la antigüedad, estos se utilizaban durante ceremonias socio-religiosas, y a través de la historia han mantenido con vida no solo el arte de tejer con expresión e ingenio, sino que cada pieza es única en su origen. Cada una de estas piezas es distinta a todas las demás ya que su función cultural a lo largo de los 3,000 años que lleva de existir esta tradición, es reflejar y distinguir la identidad de cada etnia, posición socio-económica y geográfica. Cada Huipil cuenta una historia única, y por eso es que cada pieza lleva de meses hasta años en su elaboración, dependiendo del tamaño y el fin que puedan tener.

 

Casa Sagrada nace de la visión de Anna Siekavizza y Augusto Castillo de querer transformar esta ancestral tradición en auténticas piezas de arte que complementen un espacio arquitectónico con una paleta de colores impresionante, detalles y elegancia. El resultado de esta visión son 2 colecciones que reviven y honran esta tradición ancestral de los pueblos indígenas de Guatemala. Cada pieza dentro de ambas colecciones es una obra de arte única en su especie que añade no solamente estilo, sino belleza y calidez a los espacios.

Las alfombras de Casa Sagrada hacen honor al Huipil como la forma más trascendental, antigua y compleja de la expresión artística de Guatemala. Los Huipiles son elaborados especialmente para la ocasión en el pueblo de Santo Tomás Chichicastenango, Quiché; llenos de su espectacular diseño floral, texturas y colores. Esto es lo que hace que estas piezas estén tan llenas de ese carácter místico y único que poseen. Cada pieza es tejida a mano, en telas rústicas y la técnica que utilizan se denomina “en brocado”. Para su elaboración se pueden utilizar dos tipos distintos de telares, uno que va en la cintura que se denomina Mecapal, o el que se utiliza de pie; Cárcolas. Las piezas para Casa Sagrada pueden tomar de 1 mes hasta 6 meses para elaborarse.

Casa Sagrada transforma y trasciende lo tradicional, dándole un significado distinto al Huipil. Un huipil puede llegar a tener tal importancia dentro de las culturas indígenas, que se le puede llegar a sentir el alma. Al utilizar textiles con tanto peso histórico y darles un nuevo propósito, se crea un sentimiento de “amor tejido con el tiempo” que hace despertar dentro de nosotros nuestras emociones con tanto furor.

Casa Sagrada nace de la pasión que tanto Anna como Augusto comparten por el Huipil guatemalteco, y la inspiración que esta costumbre tan ancestral les brinda. La conservación de esta técnica milenaria que nuestra cultura posee para los tejidos hechos a mano, es una de las motivantes más grandes que poseen. Crear piezas que trasciendan con el tiempo, preservándolas dentro de hogares; honrándolas de la mejor manera posible. Ellos buscan contagiar ese amor por el espectacular colorido que plasman los artesanos en sus tejidos; la habilidad manual para tejer sus obras de arte y el legado cultural que las piezas llevan en cada una de sus puntadas. La idea nació hace 3 años, cuando fotografiando Huipiles surge la idea de hacer algo diferente con estos maravillosos textiles, creando piezas únicas y exclusivas al mismo tiempo que se pudiera generar una oportunidad de trabajo para muchos artesanos con la habilidad de tejer en telar de cintura. Atravesaron varios años de prueba y error, pero no se detuvieron hasta lograr la excelencia y calidad que ambos estaban buscando. Así fue como nació la primera alfombra extra-grande, la cual no necesitó estar completa para encontrar hogar nuevo, ya que incluso a través de su proceso, la calidad es indiscutible.

 

“Para nosotros, cada pieza que elaboramos inspira veneración y respeto, lo cual es algo sagrado para nosotros. Desde la elaboración de cada uno de los Huipiles, hasta sus uniones de randa bordada manualmente; cada pieza ha pasado por tantas manos que sabemos que cada una de las artesanas que trabajan junto a nosotros, ha dejado un pedazo de sí misma en cada pieza.”

 

El proceso creativo de Casa Sagrada consiste en modificar la forma convencional de los Huipiles para poder reagruparlos de una manera colectiva para crear una obra de arte contemporánea. El resultado final es un jardín floral espectacular en una alfombra que transporta la imaginación a las cálidas y coloridas tierras ancestrales mayas.

 

Anna y Augusto saben la enorme cantidad de tiempo y esfuerzo que se necesita para crear cada una de estas piezas, ya que cada una es una composición distinta de Huipiles, con su propia paleta de colores y patrones. Y es por esta razón que han contratado solo a las mejores artesanas del país para la elaboración de los Huipiles. Y es por esto que en Casa Sagrada, también han encontrado una oportunidad de devolverle algo a la comunidad con la que trabajan tan íntimamente. A ambos les mueve el deseo de ver a Guatemala progresar. “Creemos firmemente que en la medida que más guatemaltecos reconozcan el beneficio de invertir en el país, de reconocer de forma justa el valor que tiene el trabajo manual de tejedores y artesanos; el país puede progresar. Ambos buscan que los artesanos y tejedoras que trabajan con ellos tengan acceso a un mejor nivel de vida, y es por esta razón que iniciaron un movimiento junto con otras empresas y varias ONGs donando 700+ Ecofiltros el año pasado, y tienen una meta de 2,000 Ecofiltros donados durante el 2017.