Feb 2, 2017

Denial.

By Ian André Granai

“El ser humano le teme a lo que no conoce.” ¡Esta frase es tan cierta! Se le puede dar vuelta de una y otra forma y se le sigue encontrando dónde y cómo aplicarla. ¿Acaso nadie más ve lo problemática que es?

 

Desde hace tiempo, he venido escuchando que “el ser humano es animal de costumbre”. Y es cierto. Según la ciencia, se necesitan solo 21 días para crear un nuevo hábito. Pueden ser cosas tan básicas como lavarse los dientes cuando uno es pequeño, la rutina de ir al gym, la nueva dieta para bajar como 20 libras en una semana o incluso empezar una relación con una persona. 21 días es todo lo que se necesita para crear una nueva costumbre dentro de nuestras rutinarias vidas. 

 

Pero, ¿alguna vez se han puesto a pensar lo mucho que cuesta empezar una nueva costumbre? Y no me refiero solo al tiempo que lleva, sino a la falta de ganas que usualmente viene acompañando a esta nueva costumbre. Por más que conozco a varias personas que dicen odiar la rutina o que desean cambiar algo en su vida, casi nunca se les ve las ganas de arreglarlo. Esas ganas de hacer algo diferente para que los resultados cambien. No les gusta el trabajo en el que están, pero no hacen nada para buscar otro. No están felices con su peso, pero la huevonería les gana a la hora de ir al gimnasio. No están ganando la cantidad de dinero que les gustaría ganar, pero tampoco van a hacer el esfuerzo de hacer algo más para generar otros ingresos. La gente se queja mucho y resuelve poco.

 

Y como es habitual en esta columna, yo solo les comparto mi opinión. No pienso que las personas que se encuentran con este problema (que somos todos, más de alguna vez en nuestras vidas) sea porque son malas personas, o porque se merecen que les esté pasando lo que sea que les esté pasando. No. Simplemente creo que el ser humano, una vez encuentra su zona de confort, le es muy difícil salir de allí. Ya que aprendimos que las cosas funcionan para bien o para mal, de cierta manera, ya no nos gusta cambiarlas y la mayoría del tiempo no nos damos cuenta que existe más de una sola manera para hacer todo. Nos da miedo probar con distintas soluciones.

 

La humanidad le tiene miedo al cambio. A las cosas nuevas, distintas, diferentes. Tenemos programado dentro de nuestras cabezas que si algo es diferente a lo que estamos acostumbrados, es algo malo. No le damos el beneficio de la duda. ¿Por qué pasa esto? Es más fácil quedarnos en donde nos sentimos cómodos. Las cosas son menos complicadas, ya todo está establecido, ya todo camina. Pero de lo que no nos damos cuenta, es que la estabilidad no siempre significa progreso. A veces, para poder crecer en alguna área de nuestras vidas, es necesario crear cambios que nos muevan el suelo. Las cosas nunca se van a dar por sí solas, nosotros somos responsables de nuestras vidas y la verdad, es que nadie va a venir a salvarnos porque cada quien está ocupado con la suya.

 

No nos gusta entender que es nuestra responsabilidad ser felices y que lo que tengamos que hacer para lograrlo, está en nuestras manos. Ahora hay que tener presente que, sí, todos los cambios de una u otra forma, simbolizan progreso; sin embargo, eso no quiere decir que todos los cambios sean agradables o placenteros. Hay cosas que duelen. Y como desde pequeños hemos ido aprendiendo que lo que duele es malo, no nos gusta enfrentar cualquier situación que pueda presentarnos dolor. Y es esto lo que no hemos logrado aprender, todas esas situaciones nos traen algo bueno después, aprendemos algo de ellas; la recompensa por haber enfrentado nuestros miedos y nuestro dolor suelen ser enormes, una vez salimos de la tormenta y miramos hacia atrás.

 

Nos negamos al cambio, peleamos contra él, porque tenemos miedo de no poder con todo. Tenemos miedo que la situación nos quiebre porque no queremos poner a prueba nuestras capacidades tanto mentales como físicas. Dudamos de nosotros mismos y por eso es que vivimos en un estado constante de DENIAL. Peleamos contra ideas más liberales en cuanto al amor y la identidad porque nos da miedo que exista la posibilidad de que sea a nosotros mismos a los que nos toque vivir dentro de esos estándares. Peleamos contra el avance en la tecnología, con la excusa de que las máquinas nunca van a poder superar al ser humano, cuando en realidad, toda la tecnología se ha estado desarrollando para hacernos un poco menos complicada la existencia (a excepción de Android… nunca he podido usar esa plataforma jajaja). Lo que quiero dejarles esta vez, es que vivamos la vida de la mejor forma que podamos. Todos sabemos qué es lo que necesitamos para ser un poquito más felices cada día, dejemos de pelear con los cambios que vienen en nuestras vidas, porque tienen su razón de ser. Vivan y dejen vivir. Déjense vivir a ustedes mismos. No sean víctimas de sus propios prejuicios. Dejen que las cosas fluyan, si algo viene, déjenlo venir. Si algo se va, déjenlo ir.

 

Hasta la próxima…

.I.