May  31, 2017

Entre pendejas, nos conocemos

 by Lady D

Recientemente me topé con una amiga que no veía en años, fuimos por un café y empezamos a contarnos como iba la vida. Después esa reunión aún retumba la frase en mi cabeza: “los hombres son tuyos de puertas para dentro, de puertas para fuera no se sabe”. Da Fuck? ese pene es tuyo adentro, afuera, en la galaxia entera mamacita, like back off you, Jupiterian whores that, dick is mine.

Es increíble como en pleno siglo veintiuno, seguimos tolerando ciertas actitudes de parte de los hombres y de la sociedad. Y lo que más me ofende es que somos nosotras las que damos lugar a eso. Hola soy Lady D soy una mujer fuerte e independiente y soy una PENDEJA!  Si lo oyeron bien, soy una pendeja. Saben por qué? Por dejar que un hombre me defina. Lo se, deben estar pensado “en efecto, que tonta”; pero analícenlo chicas, cuantas veces han dejado que la opinión de un hombre las doblegue?

Toda mi vida he luchado por lo que quiero, pero en el tema romántico y en la búsqueda del eterno cuento de hadas, la inteligencia parece desaparecer. Es increíble como cuando alguien que me atrae, me tira una mirada coqueta (a lo mejor esta visco y yo lo interprete como cortejo) me transformo una completa estúpida, al igual que Elle cuando ve a Warner, mi IQ se reduce a 15 o menos.

Aquí es cuando me pregunto: ¿Por qué permitimos que por todo lo que hemos luchado en construir se derrumbe por una sonrisita de un Ken de 3 pesos? ¿Por qué dejamos que un idiota que infla el pecho nos controle? ¿qué acaso somos pájaros en temporada de apareamiento? Adivinen la respuesta, exacto: por pendejas. No es posible que esto siga sucediendo, mujeres como Susan B. Anthony se han de revolcar en su tumba, cuando ven que nosotras aún permitimos que un hombre tenga este efecto en nosotras.

Frases como “los hombres son así” NO señoritas, los hombres no son así, son así cuando permitimos que lo sean. Cuando les damos a entender que pueden pasarnos por encima porque estamos enamoradas o simplemente embelesadas por su físico. “Los hombres son de marte…” como si son Pandora, humanos o alien azul gigante, no hay excusa para parecer menos ante ellos. Somos iguales, si te ama te respeta. Si le gustas te respeta, así de simple.

Así que amigas, dejemos de comportarnos como pendejas. Alguien muy sabio una vez me dijo si le interesas el té buscara y hará tiempo de donde sea, esa excusa de “estuve ocupado toda la semana” y te hablo el viernes a media noche, BULLSHIT! No te quiere a ti, quiere tu tesoro. Así que mejor guardemos el tesoro para un almirante de primer nivel, en lugar de estarle regalando doblones a cada pirata rascuacho que se nos atraviesa.

Para terminar, animalitos de la creación les contare una triste anécdota. Una de nuestras amigas lectoras, que por su seguridad le llamaremos Zafiro. Zafiro era una inocente estudiante que se enamoró de un profesor. Y como toda chica decente, suya de su hogar, Zafiro decidió hacer a un lado su gusto y enfocarse en sus estudios aunque dicho profesor le hacía aplaudir la margarita. Un trágico día este profesor, decidió enamorarla y la pendeja de Zafiro cayó redondita en todas sus mentiras, y aunque sus mejores amigas Rubí y Esmeralda le advirtieron que estaba casado y no le creyera, nuestra estúpida protagonista decidió seguir con su aventura. Cegada por el deseo, Zafiro no notó que el hombre no solo estaba casado. NO, el hombre tenía una Zafiro para cada noche diferente. Afortunadamente nuestra heroína abrió los ojos en lugar de otras cosas para variar, realizando que el gallardo profesor era un desgraciado como los que nos presenta la Señorita Laura (Íntima amiga mía).

Tras realizar que era una pendeja, Zafiro se armó de valor y corto de raíz su relación. Irónicamente, Zafiro terminó siendo la mala de la historia, la rompe corazones y la mala mujer que dejó al “hombre ideal” porque no le permitió seguir con ella y sus otras 20 amiguitas.

Moraleja: Zafiro es una pendeja, pero no por dejar al imbécil ese. Zafiro es una Pendeja por no darse cuenta que es una mujer inteligente, guapa, la mejor de su clase, con ambiciones y aspiraciones gigantes. Ella como muchas, antepuso el valor de un hombre al de ella y olvidó que el afortunado era él por tenerla.

Todos valemos mucho por lo que somos y absolutamente nadie tiene el derecho de vernos la cara de pendejos. Así que ya que entre pendejas nos conocemos, ayudémonos la una a la otra, en lugar de continuar con la tradición y el pensamiento machista de hundirnos, como si fuera una clase de competencia. y aun si lo fuera, ninguna de nosotras la ganaría. Think about it and respect each other and mostly respect yourselves!

Yours truly

Lady D