May  29, 2019

Equestrian Fashion

Photographed by

Rony Orozco

 

Makeup Artist & Styling: Mafer Villatoro
Wardrobe: Straycat

Models: Ishisu Ezkenarzy, Sophia Yanko, 

Lorik Delage & Sebastian Villatoro
Agency: Nova Model Management

 

La relación entre el hombre y el caballo se remonta a miles de años, 800 A.C. para ser exactos. Es una relación que ha ayudado a los humanos a lograr la victoria en los ámbitos de la conquista, el cultivo, la velocidad y la seguridad. Con cualquier deporte hay un uniforme, en la equitación vemos chaparreras, abrigos y cascos. Un uniforme lleno de tradición y elegancia. El estilo ecuestre se representa tan fácilmente en el campo como fuera, firmas como Hermès y Ralph Lauren entregan colecciones con gran cantidad de opciones para vestirse para la ocasión. Para ser un espectador destacado, es posible que desee considerar no solo vestirse con un atuendo ecuestre apropiado, sino más bien con una prenda equina excepcional. La belleza de asistir a un evento de salto de caballos es el estilo, tanto dentro como fuera del campo. Actualmente, las marcas de lujo nos están alejando de la moda de antaño y galopando hacia un aspecto moderno y sofisticado. Polos atrevidas y rediseñadas, calzado liviano y chaquetas personalizadas, prendas que trascienden del ámbito ecuestre. 

Desde épocas victorianas, la cultura ecuestre ha sido una influencia en la moda y en la actualidad vemos reflejada esa influencia en las pasarelas con los colores, telas, siluetas amplias, hablamos de vestimenta para el día a día. En Latinoamérica, vemos otra faceta de la cultura ecuestre: las haciendas. Las haciendas son una marca cultural por todos nuestros países y han generado su propio lenguaje, Johana Ortiz, nos muestra una versión actual de la mujer Cartagenera, con colecciones colmadas de referencias históricas a la hacienda en Cartagena.

 

Los ruffles, las mangas abultadas, los hombros descubiertos, el uso de tonos frescos, el blanco, son adaptaciones del código de vestimenta utilizado por las mujeres entre el siglo XVIII y el siglo XIX, la estructura de la ropa respondía a un clima tropical y  a las condiciones del lugar, si bien la disposición ha cambiado, la reminiscencia que vemos en colecciones locales como la propuesta de María Fernanda Villatoro, nos transmite esta esencia del aquel glamour de esos años pero nos mueve con vibras actuales y contemporáneas.