Nov 21, 2018

Nightmares and dreams...

 by Daniel Beltran

Desde muy pequeños nos enseñan a etiquetar todo, a dividir todo en dos; lo bueno y lo malo, lo claro y lo oscuro, lo bonito y lo feo; en fin, nuestra primera lección de vida es la segregación, es seguir el “camino del bien”. Lo que quiere decir esto, según las convenciones religiosas, es convertirse en una oveja más del rebaño, seguir hacia donde te lo indiquen y pensar en la medida de lo permitido y todo lo que se salga de este parámetro será demonizado y encasillado dentro del concepto del MAL.

 

Para nadie es un secreto que hasta hace unos años tener una tez distinta a la blanca era considerado indigno, o el hecho de leer algo que no fuese la Biblia o las biografías de los santos podría causarte la pena de muerte. ¡BRUJA! Una palabra dicha recurrentemente a todos aquellos que se atrevían a leer o a tener una cultura distinta a la inculcada desde el nacimiento. No podemos olvidar que ser mujer era sinónimo de inferioridad, ¡Dios nos libre de una mujer con voz y voto! Actualmente, todos estos conceptos parecen arcaicos y son solo una reminiscencia a una sociedad primitiva en la cual cualquier ser que no fuera un hombre cisgénero, heterosexua, blanco y adinerado era considerado un ser inferior, una sociedad para la cual el concepto del “bien” se reducía a este pequeño grupo.

 

Si bien el concepto del bien y el mal se ha “ampliado”, aún vivimos en una sociedad la cual demoniza a la comunidad LGBTQI+, la cual demoniza la equidad entre hombres y mujeres, la cual aún demoniza las diferentes etnias; vivimos en una sociedad en la que aún se escuchan frases como: “Fue su culpa mira cómo iba vestida”, “el SIDA es el cáncer gay”, “No puede ganar lo mismo que un hombre”. Vivimos en una sociedad que vive bajo los preceptos de un libro escrito hace milenios, el cual fue escrito por hombres y traducido mil veces ¿De verdad somos tan ingenuos para creer que lo que dice allí es exactamente lo que se quiso transmitir cuando se escribió hace milenios? No sé ustedes, pero yo muchas veces llamo a casa a decir que no “llegaré a cenar”, por ejemplo, y el mensaje recibido es “llegaré a cenar tarde”. En este canal de comunicación solo existieron tres personas, el emisor, el canal de comunicación (quien recibió el recado) y el receptor, y solo fue necesario un eslabón en esta cadena de comunicación para distorsionar el mensaje, ahora imaginemos cuantos eslabones existen entre el autor de la biblia y las ediciones actuales, sin contar que muchos libros se escribieron en lenguas ahora muertas.

 

No soy quien para hablar en nombre de Dios (o el ser superior de su elección), pero me cuesta creer que este ser superior que no posee un gramo de maldad haya escrito el mentado Levítico. Si usted no lo conoce (hace muy bien) le daré un pincelazo de lo que dice: podemos empezar con comer langosta, pecado mortal. Al hijo insolente hay que lapidarlo, según esto yo tendría que haber sido lapidado como a los dos años por lanzarle papilla a mi mamá; por supuesto un compendio de frases misóginas tales como “la mujer que vive en concubinato…” which basically means que si vives en pareja pero no estás casada eres un puta y si tienes hijos ellos son unos bastardos  y ni hablar de la temática gay. Esto me genera la siguiente pregunta: ¿De verdad queremos ser una sociedad cuyo parámetro del bien y el mal es éste? Personalmente, yo no lo quiero y lamento decirles que dudo mucho que Dios (o el ser superior de su elección) lo quiera.

 

Dicho esto, CUESTIONEMOS, el bien y el mal, y se que no va a faltar la bestia que pregunte “¿Entonces debo cuestionar si matar es mal?” No, you asshole, hay cosas malas que son muy evidentes. Pero cuestionemos si condicionar el amor está mal, cuestionemos si aceptar que el género masculino tenga privilegios está mal, cuestionemos si vivir el amor está mal, cuestionemos y aprendamos a aceptar lo oscuro como un balance de la luz. El ying y el yang existen por una razón, no solo para que la cultura occidental se apropie del concepto y se haga tatuajes de pésimo gusto con él. 

 

En toda luz hay oscuridad, a dream is not a dream without the nightmares. De todo lo malo, sale lo verdaderamente bueno. Es tiempo de luchar en contra de toda opresión, todos somos buenos sin importar en qué creamos y qué queramos (again dentro de los límites del sentido común). La sociedad está programada para seguir como un rebaño y extirpar, como a un cáncer, a todo lo que es diferente. En las inmortales palabras de Gaga, “Im beautiful in my way ‘cause God makes no mistakes…” Own your shit wether is good or bad, because that’s exactly what makes you unique and wonderful.

 

Si tu sueño es la pesadilla de varios, bad luck for them. Desde que no le estés causando ningún daño a nadie, vive tu vida al límite. Vívela por ti no por nadie mas, sueña por ti. Be free!!!