Feb 2, 2017

NOT your Sussy.

By Ian André Granai

Hace unos días estaba, como casi todas las noches, scrolleando en Facebook y me topé con un comentario de esos largos. Era de una de mis amigas de la universidad. Ella no es de postear mucho o sobre cualquier cosa; es de pocas palabras pero cuando da su opinión, es muy interesante y con sus fundamentos muy claros. No tengo ni siquiera que describir el ser humano tan íntegro y realizado que ella es para poder “defenderla”, porque lo que voy a contarles a continuación no hay forma de poder argumentar que “está bien que pase”.

 

Resulta que en su post nos contaba a todos sus amigos, un pedazo de su día. Fue a una tienda de pinturas, entró y pidió lo que necesitaba a la señorita de la caja. Como ella es muy educada, en el momento en el que entró un tipo a la tienda, le dijo “buenas tardes” de la misma manera en la que saludó a todas las demás personas que se encontraban dentro del lugar. Resulta que este CEROTE, tomó ese saludo como una señal de aprobación para aprovecharse de ella, y cuando iba saliendo de la tienda le agarró el culo. Obviamente, mi amiga se asustó tanto que no pudo reaccionar para decirle nada, y aún así, qué habría podido decirle a este patán? El daño estaba hecho y no había nada que pudiera decirle para que él se arrepintiera. Lo peor de todo fue que el resto de personas que se encontraban en la tienda tampoco hicieron nada. Nadie dijo nada y este malparido se salió con la suya.

 

No les puedo explicar la forma en la que me hierve la sangre cada vez que pienso en esto. La impotencia de mi amiga porque aunque ella es una mujer totalmente independiente y que se sabe dar su lugar (me consta porque estudiamos arquitectura juntos y sé que en su trabajo, día a día los albañiles con los que trabaja la respetan y le dan su lugar), no pudo hacer nada para poner a este patán de mierda en su lugar. Quiero hacer la aclaración que no era cualquier viejo, era un tipo bien vestido, con un reloj caquero y se había bajado de un carro todavía más caquero. Ese tipo de personas que uno ve, y asume que tiene algún tipo de educación o por lo menos que su mamá lo mínimo que hizo fue enseñarle a tratar bien a otras personas. Resulta que no.

 

Estoy escribiendo esto, no con el afán de ofender a nadie (la verdad es que al que le quede el guante, que se lo plante; PERO como últimamente estamos viviendo una época en la que todo el mundo se ofende por TODO verdad…). Pero no puedo evitar expresar mi frustración primero, porque la triste verdad es que vivimos en un país estúpidamente machista, en el que tristemente la mayoría de hombres pecamos en algún momento de aprovechar este “privilegio” que tenemos simplemente por ser hombres. Y el problema está en que no utilizamos este privilegio para el bien común. Lo utilizamos para bien propio y eso no le hace bien a absolutamente nadie. No les voy a decir que soy un santo total, porque me encantan las mujeres. Y me gusta verlas. Y si veo la oportunidad de acercarme a una mujer que me parezca guapa, la tomo. Pero jamás, JAMÁS le he faltado el respeto a ninguna. Incluso en esos momentos en los que te dicen que te estás pasando, simplemente me disculpo, me doy la vuelta y me voy. Porque aunque sí soy yo quien decide si me acerco o le hablo, yo no soy quien decide sobre lo que ella quiera hacer conmigo. YO NO TENGO NINGÚN TIPO DE DERECHO SOBRE SU CUERPO.

 

La segunda razón por lo que esto es tan frustrante para mí, es porque como sociedad estamos podridos. El “privilegio de ser hombres” deberíamos de utilizarlo para auxiliar y defender a quienes lo necesiten, en el momento en el que estas otras personas necesiten apoyo de alguien “más grande y fuerte”. Mujeres, les juro que no todos los hombres somos igual de basura que este cerdo. Pero brothers, ayudar a una mujer a defenderse de un hombre extraño en el momento en el que él decida abusar de ella, ya sea físicamente o verbalmente, es LA mejor forma de demostrar que somos buenos hombres, buenas personas. No estoy diciendo que las mujeres no puedan defenderse solas; es más, conozco varias que podrían romperme la cara y todo lo demás si ellas quisieran. Pero yo crecí en una casa con mi mamá y mis hermanas; y aunque a ellas se les enseñó desde pequeñas a defender su opinión y su territorio; a mí se me enseñó que a las mujeres se les respeta, se les cuida, se les consiente, se les apoya y se les quiere.

 

Lo que quiero dar a entender con esta columna, es que aunque vivamos en una sociedad machista, y existen círculos que son muy difíciles de romper, está en cada uno de nosotros poder poner nuestro pequeño grano de arena para que todos vivamos en una mejor sociedad. No puede ser que nos estemos convirtiendo en personas tan indiferentes a los problemas de los demás. Vemos acciones dañinas y violentas, y no hacemos nada para detenerlas porque “no es mi problema”. Qué habría pasado si alguien de las otras personas que estaban en la tienda hubiesen ayudado a mi amiga? Alguien habría podido poner en su lugar a este patán. Alguien habría podido tomar la placa para poder demandarlo por acoso sexual. Alguien habría podido ayudar con ALGO. Y aunque probablemente igual el tipo habría hecho lo que hizo, seguramente no se habría ido de la tienda sintiéndose “todopoderoso” como lo hizo. Hay hombres que piensan que si hubiesen puesto en su lugar a este cabrón, serían “unos huecos” o “poco hombres” porque lo normal dentro de esta sociedad es precisamente hacer lo que hizo este cerote, no sé como explicarlo pero, ¿¿Pueden ver lo MAL que está eso??

 

No se trata sólo de ser “mejores hombres” o “mejores mujeres” es simplemente ser mejores SERES HUMANOS. La sociedad somos todos, y si cada uno intentamos ser un poco más humanos cada día, les prometo que por lo menos para nuestros hijos, ya les tendremos un mejor mundo donde vivir. Como siempre, esta es sólo mi opinión… y lo único que quiero es invitarlos a que seamos más respetuosos, más atentos, más sensibles a las necesidades de los demás y no velemos sólo por nuestras propias narices. Seamos más humanos.

 

Hasta la próxima…

.I.