May  29, 2017

Celebrando la Diversidad

 by Andrea Bonilla

Los seres humanos estamos acostumbrados a categorizar, a ponerle un nombre a todo, al fin y al cabo identificar las cosas nos da un sentido de confort , nos permite reconocer algo y evitarnos el miedo a lo desconocido. Preferimos ponerle etiquetas y descripciones equivocadas a lo diferente, antes de aceptar y reconocer  que las diferencias no son ni positivas ni negativas, solo son patrones específicos de comportamiento y personalidad que nos hacen ser nosotros.

Todos tendemos a poner etiquetas sin importar si eres gay o straight, simplemente es una costumbre. Me causa mucha gracia ver a la gente intentando descifrar que rayos soy yo. Simplemente porque soy un aliada que celebra la diversidad, automáticamente rompo su estándar de “normalidad” y necesitan encontrarle una clasificación a lo que soy para sentirse mas cómodos.  

Alejarse de las etiquetas es el primer paso para llegar a la celebración de la diversidad, pero para esto primero tenemos que aprender a lidiar con la incomodidad que lo desconocido nos produce. Cuando tenemos esta incomodidad, tenemos que empezar a preguntarnos algo: ¿por qué nos molesta?  Hay algo en el diálogo interno que se activa, y nos confronta con la cultura y como fuimos criados.

Cortázar, nos menciona como la sexualidad es tocada en la literatura antigua, con tanta comodidad y normalidad. Se manejaban temas que en la actualidad son prohibidos. A mi parecer vivimos en una era victoriana donde guardamos apariencias, donde todo tiene que ser muy conservador o si no, nos corrompemos.

Voltaire ejemplifica esto diciendo  “los niños son puros y al entrar en contacto con el mundo se van corrompiendo”. En mi opinión, no hay cosa tal como corromperse. Es la cultura con la que nos criaron que nos presenta la sexualidad como algo prohibido cuando la sexualidad es algo natural. Creo que estamos viviendo tiempos en los que cada vez es un tema más natural y confio que en unos años se podrá vivir la sexualidad sin este tabú absurdo que se genera alrededor de ella.

Personalmente, pasé de ser una persona “tolerante” a ser celebrar la diversidad, pero esto fue un proceso. Un proceso que idealmente todos deberíamos de tener la oportunidad de vivir a nuestro propio ritmo, sin sentirnos atacados. Es natural tener reservas, crecimos viendo a una generación mayor rechazando las diferencias, así que es importante entender que la aceptación es un proceso que fluirá naturalmente si tenemos la voluntad de escuchar y de aprender.

Por vivir en una sociedad machista, todo lo que tiene que ver con una mujer está considerado como en una segunda categoría, así que cualquier hombre que muestre actitudes normalmente asociadas a la mujer es criticado y mal visto. Esta actitud no solo es vista en los hombres heterosexuales, también está presente entre las mujeres y entre los hombres homosexuales y este se convierte en un gran obstáculo porque está en la mentalidad de la mayoría de personas. Hay que tener presente que la feminidad y/o masculinidad no se mide por la forma de actuar. Todos tenemos derecho de desenvolvernos como mejor nos plazca  sin ser categorizados.

El odio es aprendido, así que está en ti familiarizarte y tener ese diálogo incómodo, para lograr superar la barrera de este odio, y poder inculcar compasión y aceptación a las generaciones que vienen.