Feb 4th, 2020

Los sueños medidos en tiempo

 by Daniel Beltran

Es curiosa la forma en la que los seres humanos evolucionan, la percepción de las cosas cambia, la visión de la vida se transforma. Lo que eran cuentos de hadas en la infancia, se convierten en crudas realidades, y lo que eran pesadillas se vuelven experiencias emocionantes.  Con el tiempo y con la experiencia y tal vez con la edad, se aprende que los finales no son tan aterradores y que los comienzos, por otra parte, son de las experiencias más desafiantes que se puedan atravesar en la vida. La incertidumbre de lo nuevo, la inexistencia de un respaldo o un patrón de comportamiento es algo salido directamente de libro de Allan Poe. Solo la madurez nos lleva a entender que el tan deseado final que Disney nos vendió, solo se puede lograr al ponerse en una situación vulnerable, arriesgar todo e invertir el cien por ciento.

 

El camino está lleno tanto de rechazo como de oportunidades, la clave aquí es que el rechazo es evidente, lo tienes en la cara; las oportunidades se buscan, y no existe un mapa del tesoro para encontrarlas, solo el instinto guiado por el esfuerzo. Años atrás, cuando esta revista aún no era revista, yo me encontraba en un debate entre ser el profesional que debía ser (que todos esperaban que fuera) y el que yo quería ser. Y éramos tres contra el mundo, buscábamos crear contenido, pero sin credenciales sólidas no one was willing to take a chance on us. Por donde fuese que preguntábamos la respuesta era la misma, “Búsquenme cuando tengan al menos tres ediciones publicadas”. ¿Cómo demonios lograríamos publicar tres ediciones si a nadie le interesaba formar parte de nuestro contenido?

 

Teníamos dos opciones, mandar todo al carajo y rendirnos, o stop playing it safe e ir tras los peces grandes. Fue en este momento que descubrimos que las oportunidades se hacen, y con tan solo un ajuste en nuestro mindset, Sofía Diaz, nuestro ángel y Directora Creativa en el momento, puso sobre la mesa a NYC. Con el no asegurado y la maleta llena de sueños, se aventuró a la capital mundial de la moda y en tan solo unos días teníamos a un equipo de increíbles profesionales, dispuestos a sumarse a nuestro proyecto. Lo que hubiesen sido unos beauty shots en un estudio improvisado, se transformó en un cover fotografiado en las calles de Soho, con un styling de seis ceros y un Nicopanda adornando nuestra primera portada.

 

Por supuesto, esto significó la prueba más grande para mi carrera, con un cover shoot de esta magnitud, el contenido no podría ser de menor calidad. Y es aquí cuando otro ángel me envió la respuesta, un recorte de un periódico colombiano que me probó que el amor a primera vista existe, un amor materializado en arneses construidos en cuero perfectamente elaborados, combinados con las sedas más delicadas, las cuales ostentaban estampados vegetales y una diversidad de coleópteros (a personal favorite for the designer, and a personal phobia of mine). Rubén Antorveza, Director Creativo de Bastardo, era el autor de los diseños que me enamoraron y era oficialmente el primer diseñador que adornaría nuestras páginas.

 

Rubén es uno de los diseñadores más talentosos en la escena colombiana, cada colección que pone en pasarela exhibe una estética muy particular de Bastardo, pero con cada una he outdoes himself. Cada nueva colección trae un lenguaje totalmente nuevo, un lenguaje innovador, único, elegante y vanguardista. Durante cuatro años, Rubén ha sido amigo de la revista y ha aparecido en pequeñas publicaciones durante todos esto años, pero es hasta esta edición que tenemos el gusto de tenerlo en portada. Esta portada representa cuatro años de arduo trabajo, representa quince ediciones de moda editorial, representa un sueño, representa lo que es la moda latinoamericana, una moda fresca, vibrante, jovial y única. Y más que eso, representa un sueño. Desde que vi su trabajo, mi meta, nuestra meta, fue crear un editorial único para Bastardo. No solo un editorial, un editorial que exhibiera el talento de los mejores profesionales que tiene la industria en Guatemala. Tener todo este talento junto en una sola habitación fue inmensamente gratificante e inspirador. 

 

Hace cuatro años esta edición parecía imposible, algo que solo pasaría en los sueños, pero finalmente esta edición se materializó. Producto del esfuerzo de un equipo, producto de la entrega total, el camino hacia un sueño está lleno de piedras, lleno de desvíos, no es fácil, sin embargo, no es imposible. Este año, es un año que comienza con una carga positiva, es un año para emprender, para arriesgarse, es un año para aprovechar. Mi consejo, denle una oportunidad a sus sueños, sin importar que tan locos parezcan, nada es imposible si trabajamos en ello. No será sencillo, tampoco corto, pero merece la pena intentarlo, ¿habrán lagrimas? sí, ¿habrán desilusiones? también, ¿habrá sangre?, tal vez, ¿habrá riesgo?, todo el del mundo, ¿valdrá la pena?, no se imaginan cuánto.

 

Dicen que no hay manera de medir los sueños, pues nosotros los medimos en tiempo, el tiempo nos da fechas límite, las fechas límite nos incitan a trabajar, el trabajo requiere esfuerzo y el esfuerzo genera resultados y los resultados son el paso final en la construcción de un sueño. Sin tiempo y trabajo, los sueños son nada más que deseos y los deseos son ideas que se quedan volando en el aire. No permitas que tus sueños se conviertan en deseos nada más, mide tus sueños en tiempo y empieza trabajar por ellos, en cuatro años puedes estar agradeciéndote a ti mismo por empujarte al enorme vacío, en búsqueda de ese algo que tanto anhelabas.