Nov 22, 2019

To be or not to be...

a whore.

 by Lady D

Lo he dicho varias veces y lo seguiré diciendo, Disney really did a number on me. Creo que hablo por mi generación completa cuando digo que nos quedó grabada la idea del “príncipe azul en su brioso corcel, rescatándonos”. Las mujeres millenial son parte de una generación que quedó flotando. La generación anterior está casada con la idea de la mujer ama de casa, perfecta, criando a la familia perfecta, mientras que la generación siguiente viven en un feminismo algo intenso rayando en feminazis, entonces, ¿en dónde quedan las mujeres millenial? No somos ni de Dios ni del diablo, aunque crecimos con la idea de formalizar una familia para la edad de veinti-tantos, al alcanzar los 25 nos dimos cuenta que estábamos muy lejos de tener la formalidad que nuestras madres tenían en esa etapa. Pero tampoco somos mujeres radicales que solamente usan a los hombres como objeto de placer.

 

Dadas las condiciones mencionadas anteriormente, nos hemos ido adecuando en este limbo, pero a diferencia de nosotras, ellos no están en ningún limbo, ellos siguen siendo tan básicos como lo fue el australopithecus. El hombre heterosexual es una especie subdesarrollada de la raza humana, así que sin importar a qué generación pertenezcan, su meta final será to get into your pants. Sin embrago, la generación previa aún guardaba el decoro, aún pretendían ser caballeros y el entorno de la época los forzaba a seguir ciertas reglas. Lejos de querer hacer ver mal a los hombres, por que su libido no tiene nada que ver con cuán caballeros sean, sin embargo, algo está claro ¡ellos piensan con el pene!

 

Las reglas del juego han cambiado. Si una mujer quiere sexo, lo busca y se acabó, y aunque el slut shaming es un tema en la actualidad, también lo es la libertad sexual. Finalmente, la equidad es algo que la sociedad pensante valora (el 1% del total de animales que habitan este planeta). Y dentro de este pequeño porcentaje, es perfectamente aceptable que las mujeres vivamos una sexualidad plena sin necesidad de involucrar sentimientos, el dilema es: ¿estamos mentalmente preparadas para separar lo sexual de lo emocional?

 

Aunque no necesitemos ser rescatadas por ningún imbécil, estamos programadas para buscar un final de cuento, para reunir una lista de cualidades que nos cualifiquen como la esposa ideal y aunque Mulan le dijo fuck you a los social cues, para el momento que la conocimos, Blanca Nieves y Aurora ya nos habían enseñado a dormir maquilladas por si se nos aparece el príncipe de noche, Cinderella a dejar los trapitos sucios en casa y fingir perfección, y Ariel a darlo todo hasta la voz por el mayate, para el tiempo que Pocahontas nos quiso mostrar las mieles de probar más de un príncipe, ya nos habían chingado la cabeza las otras cuatro pendejas.

 

Por esto yo, Lady D, en pleno siglo XXI, a punto de iniciar una nueva década, me pregunto, ¿ser o no ser una “puta”?  Ni siquiera voy a entrar al debate de qué es y qué no es ser puta, pero me pregunto, realmente vale la pena esperar castas y puras a un dude que voló la hilacha desde los 15? I mean, en serio tantos años de aburrimiento nos harán mejor esposa? I think not. Casarse es sinónimo de pasar una vida entera con la misma persona, lo que conlleva a que esta persona debe ser un dios en la cama, y aún más importante, tú debes ser una diosa en la cama, al menos si queremos una vida entera llena de buen sexo, y para conseguir el status de diosa, es necesario tener práctica, y esta es directamente proporcional  a la cantidad de penes con la que has jugado en tu vida. Si esto me hace una puta, so be it.

 

El sexo y el amor son dos temas aparte, cuando coinciden es maravilloso, pero cuando no, no nos hace indignas ni mucho menos, así como los hombres, también necesitamos sexo, y como a ellos, nos gusta el sexo. ¿Cuál es el problema? El sexo nos empodera y es algo que como mujer nos da poder y control, a diferencia de los hombres, sin importar que tan envueltas en el momento nos encontremos seguimos pensando con la cabeza, podemos coger y pensar y todo al mismo tiempo!!! La definición pura de multitasking, no sé como con este don que Dios nos dio aún no dominamos el mundo. 

 

Ningún hombre puede definir el rumbo de nuestra vida, porque guess what? ES NUESTRA, de nadie más, solo nosotras decidimos qué hacer con ella y cómo hacerlo, nadie más tiene voz o voto, así que si por ser felices, independientes y empoderadas, nos llamaran putas, pues que lo hagan, al fin y al cabo, una vagina con telarañas es una vagina infeliz. Mis seres de luz cósmica les recomiendo una dieta a base de pene, es baja en calorías, rica en cardio y multiplica las endorfinas.  

 

Recuerden que las amo.

Yours truly,

Lady D

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