May  29, 2019

Women's right to PARTY

Photographed by

Mono del Espacio

 

Makeup Artist: Sofía Ruiz 
Hair: Sebas Catalán
Styling: Daniel Beltran
Wardrobe: IAM

Models: José Miguel Fernández
Inés Longo, Leah Ligorria,
Juan Diego Yurrita, Marianna Aguirre
Agency: Nova Model Management

 

Hoy en día, estamos viviendo en una época en la que finalmente empieza a existir igualdad o al menos la intención de que exista igualdad entre hombres y mujeres de todas las etnias. Sin embargo, más de un 70% de la población mundial aún vive en opresión; en continentes como África y Asia, las mujeres aún son consideradas ciudadanas de segunda clase y no hablemos de la completa invisibilidad que sufre la comunidad LGBTQ+. Puede parecer sorprendente, pero décadas atrás, vivíamos la misma desigualdad que otros continentes, las opiniones contra el sufragio femenino dominaron entre hombres y mujeres hasta principios del siglo XX.

A finales del siglo XIX, los líderes religiosos se manifestaron en contra del activismo político de las mujeres desde el púlpito. Los periódicos atacaron mujeres que tomaron parte en movimientos públicos por derechos. La oposición al sufragio durante esta época fue un movimiento muy popular, el miedo a otorgarle a la mujer los mismos derechos que tenían los hombres era latente. En la década de 1860, los opositores al sufragio femenino comenzaron a organizarse. Massachusetts fue el hogar de destacados defensores del sufragio, aunque también fue uno de los primeros estados con un grupo organizado contra el sufragio. En la década de 1880, los activistas contra el sufragio se unieron y eventualmente se conocieron como la Asociación de Massachusetts opuesta a la extensión adicional del sufragio a las mujeres.

La doctora Allison Lange nos cuenta que en 1911, Josephine Dodge, fundó la Asociación Nacional Opuesta al Sufragio de Mujeres (ANOSM). Tristemente el machismo arraigado en la mentalidad de las mujeres era causante de un pensamiento auto opresivo. Al igual que los hombres, las mujeres se organizaron también contra el sufragio. Los anti-sufragistas argumentaron que la mayoría de las mujeres no querían el voto. Debido a que su tiempo debía ser utilizado únicamente para el mantenimiento del hogar y los niños, argumentaban que las mujeres no tenían tiempo para votar o mantenerse al día sobre la política. Algunas argumentaron que las mujeres carecían de la experiencia o la capacidad mental para ofrecer una opinión útil sobre temas políticos. Otros afirmaron que los votos de las mujeres simplemente duplicarían el electorado; Votar costaría más sin agregar ningún valor nuevo.

Han pasado más de cien años y aún podemos ver como entre mujeres existe una falta de solidaridad causante de más opresión, así como Dodge muchas mujeres durante el siglo XX apoyaban la idea de una mujer esclava del hogar cuya única función era servir al hombre.

 

A pesar de que el voto es un derecho constitucional, existen mujeres a las cuales se les suprime este derecho, y este solo es un ejemplo de los múltiples derechos que muchas mujeres no gozan aún, nuestra cultura nos enseñó a poner una presión extra a las mujeres y a seguir un ideal de perfección que lo único que genera es una opresión y una competencia constante entre mujeres.

El siglo XXI está por cerrar su segunda década y es importante que las mujeres se unan y se solidaricen entre ellas, es necesario fomentar un sentimiento de sororidad, donde cada una de nosotras exaltemos nuestras cualidades, los términos calificativos como ZORRA, PERRA, PUTA, necesitan dejar de existir, la constante situación de normalizar estos términos permite que los hombres los usen a su gusto cuando NADIE tiene el derecho de calificar a una persona con tales términos.

Las mujeres tienen los mismos derechos y capacidades que cualquier hombre y aunque ahora un la idea de un ser humano sin derecho a votar es sorprendente y absurda, fue una idea que hace un siglo era vigente, no debemos olvidar todos los sacrificios que se hicieron para constituir la sociedad que tenemos, y en orden para lograr una igualdad total, todas debemos unirnos porque YO EXISTO, YO VALGO, YO MEREZCO RESPETO, YO MEREZCO IGUALDAD, YO MEREZCO PODER VESTIR COMO QUIERA, BAILAR COMO QUIERA, TOMAR LO QUIERA, YO MEREZCO SALIR A LA CALLE, YO MEREZCO IR DE FIESTA SIN TENER MIEDO DE QUE ALGO ME PASE.

Ninguna circunstancia justifica el abuso a una mujer, todas y cada una de las mujeres merecen vivir SIN MIEDO.